BÉLGICA: El baby-boom de los Diablos Rojos

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Bélgica ha pasado del puesto 60 al sexto del ranking FIFA entre 2011 y 2013. Más allá de su fulgurante progresión deportiva, la selección se ha convertido en un factor de unión entre flamencos y francófonos. Antes, se regalaban entradas. Ahora, los estadios se llenan hasta para sus partidos amistosos.

Texto: Pablo Varela (@varela_pv) y Román Bellver (@Romanbellver)
Fotos: RTBF

La última participación de Bélgica en una competición internacional fue el Mundial de Corea y Japón de 2002. Tras más de una década de travesía por el desierto, la euforia se ha apoderado de la afición belga. La complicidad entre equipo y afición llega hasta tal punto, que la federación se animó con divertidos desafíos, como reunir al mayor número de mujeres en un estadio o superar los 500.000 decibelios. Incluso los jugadores participan sin dudar a esos juegos. Así mismo, Eden Hazard lavó los platos en casa de un aficionado, mientras Simon Mignolet servía cervezas en una cafetería.

Une especie de cura de humildad que el seleccionador Marc Wilmots inició con una advertencia a sus pupilos: “Individualmente sois mejores que nosotros, pero colectivamente no llegáis ni al 30% de la generación de 2002”.

Precisamente Marc Wilmots, en su etapa como jugador, fue quien dio a Bélgica su último gran éxito a nivel internacional: su gol en el minuto 82 contra Rusia supuso el pase a octavos de final del Mundial de Japón y Corea. Tras ese tanto de “Mister 1000 voltios” (su apodo en el Schalke 04), Bélgica cayó en la siguiente ronda ante Brasil. Así se despidió una Bélgica veterana, siempre bajo la sombra de iconos como Pfaff, Eric Gerets, Ceulemans o Enzo Scifo, estrellas de aquel memorable equipo que alcanzó las semifinales del Mundial de México de 1986.

Pocos países europeos tan futboleros sufrieron una sequía tan dura y larga en el nuevo milenio. Pero los Diablos Rojos han dado con la tecla en su relevo generacional. Y vuelven a lo grande, tras liderar un grupo difícil formado por Croacia, Serbia, Escocia y Gales. Más allá de la clasificación para el Mundial, merece la pena analizar el trabajo realizado en las categorías inferiores.

La cantera dio sus primeros frutos con Wesley Sonck y los hermanos Mpenza, aunque no consiguieron liderar el cambio que sí encabezó Vincent Kompany. El actual capitán del Manchester City debutó con el Anderlecht con apenas 17 años. Junto con Anthony Van der Borre, el defensa central siguió las directrices del cuerpo técnico de la Selección belga, que incita a sus jugadores a competir en ligas de primer nivel.

Los elevados índices de población magrebí y de las antiguas colonias del Imperio Belga como el Congo enriquecen ahora un vestuario donde además de francés y neerlandés también se habla árabe, italiano e incluso castellano. Una auténtica Torre de Babel que no deja de producir promesas de primer nivel.
Los equipos de la Liga belga han apostado claramente por la cantera. Fellaini, Witsel o Defour formaron una generación irrepetible en el Standard de Lieja, entonces dirigido por el mítico portero Michel Preud’homme. La selección dirigida por Wilmots también se vió fortalecida por el crecimiento de futbolistas en el Ajax como Vermaelen, Vertonghen o Alderweireld, así como con la experiencia de Van Buyten.

Por si fuera poco, la llegada de varios futbolistas ofensivos le da todavía más calidad a la selección belga. Eden Hazard pasó de chico maravilla del Lille a estrella de todo un Chelsea. También se fueron juntando poco a poco jugadores de la talla de Mirallas o Moussa Dembelé, pieza fundamental del Tottenham como mediocentro llegador, tras despuntar como delantero en el AZ Alkmaar. Así, a fuego lento, fueron llegando virtuosos del balón como De Bruyne o Dries Mertens, extremo revelación del Nápoles, y porteros de la talla de Casteels o Mignolet. Por no hablar de Courtois, estrella mundial con sólo 21 años. Tampoco falta pólvora en ataque: al ya conocido Romelu Lukaku se ha unido la estrella del Aston Villa, Christian Benteke. Los Ferreira-Carrasco, Nainggolan y un sinfín de nombres aseguran la competitividad en el grupo y dificultan la lista definitiva de Wilmots de cara al Mundial.

Aún así, lo mejor está por venir. Los jóvenes vienen pisando fuerte. El debut de Youri Tielemans con apenas 16 años en el Anderlecht es una prueba de ello. Apunten esos nombres: Massimo Bruno, David Henen, Zakkaria Bakkali, Michy Batshuayi o Thorgan Hazard. Algunos como Bakkali, prometedor extremo del PSV Eindhoven de 17 años, ya han debutado con la Selección Absoluta.
El papel de tapado de la selección dirigida por Wilmots puede favorecer el crecimiento de un grupo que tiene poco que perder y mucho que ganar. Sin duda, pueden dar más de una sorpresa. El respeto de Europa ya lo tienen. El orgullo de la generación de Enzo Scifo seguramente también, y eso son palabras mayores.