DAVID FERRER: El hombre de hierro

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Tres veces campeón de la Copa Davis con su país, mejor restador del mundo en 2007, veinte torneos ganados, más otras 19 finales ATP disputadas. Si fuera francés, italiano o australiano, sería el ídolo del país. Pero tenemos la suerte de que sea español, y aunque la atención mediática se centre más en Rafa Nadal, David Ferrer es sencillamente uno de los mejores tenistas del mundo. Su capacidad de sacrificio asombra en cada torneo y le valió el apodo de “Ferru”.

¿Cómo explicas que tus mejores resultados sean en pista rápida?
Es cierto que puede sorprender porque ni soy mucho de atacar a la red ni mi saque es mi punto fuerte. Mis golpes hacen más daño en pista rápida que en tierra batida porque juego recto, muy plano y desde dentro de la pista.

¿Qué torneo sueñas con ganar?
El Conde Godó siempre me hizo mucha ilusión, porque iba de pequeño… Lo he visto con mis padres, disputé tres finales allí y nunca conseguí ganarlo. Es un torneo con el que sueño desde niño. Si tuviera que elegir un Gran Slam, sería Roland Garros, pero hoy en día es muy complicado ganarlo, pese a que llegue a la final este año.

Consigues ganar partidos a Nadal y Djokovic, pero no en las finales. ¿Es por el nerviosismo?
Puede ser. Lo que pasa es que quizá no encaré alguna final con la confianza necesaria, pero son los mejores. He perdido varias finales en Masters 1000, cuatro de ellas ante Rafa Nadal, como en la pasada edición de Roland Garros, así que procuro encararlo cada año de otra manera. Lo que sí te digo es que coincidir con jugadores de ese calibre me ha permitido progresar y exigirme más.

¿Qué le pasa al público de Roland Garros con los españoles?
Desde Yannick Noah en 1983, ningún francés ha logrado ganar Roland Garros. Si a eso le sumas que los españoles llevan casi dos décadas con buenas actuaciones y que Rafa Nadal ya lo ganó ocho veces, puede ser entendible que los franceses quieran un cambio. Pero, actitud del público al margen, los parisinos y la gente del tenis nos trata muy bien allí.

¿Por qué tanto Rafa como tú tenéis a veces tan complicado participar en la Copa Davis?
El calendario es muy duro, jugamos cada semana, y el año 2012 viene todavía más cargado por los Juegos Olímpicos. La Copa Davis nos hace mucha ilusión y la disfrutamos mucho, pero nos debemos al circuito ATP. Ahí está nuestro ránking, tenemos que dosificarnos.

¿Hay que cambiar cosas en ese calendario?
Por supuesto, sobre todo si quieres jugar la Copa Davis. El calendario es muy duro y no es casualidad que al final de año haya muchos tenistas lesionados. Hay muy poco tiempo de descanso para tanta carga física. Sólo hay dos opciones para que todo sea compatible: jugar menos torneos o que la Copa Davis se dispute cada dos años.

Eso implicaría más permisividad, porque te sancionan si no acudes a un torneo…
Y no sólo te obligan a jugar los torneos grandes, sino que el calendario acaba en diciembre y estamos compitiendo de nuevo prácticamente a la semana siguiente.

¿Cómo valoras el nombramiento de Carlos Moyà como nuevo capitán del equipo Davis?
Todos los jugadores estamos encantados de que sea capitán del equipo Davis porque tenemos una relación muy cercana con él, al igual que sucedía con Albert Costa o Alex Corretja. Son gente que nos ha enseñado muchísimo, por eso ese tipo de decisiones son muy acertadas.

Llevaste la Copa Davis a Jávea: ¿La echas mucho de menos durante el año?
Siempre echo mucho de menos Jávea porque allí están mi familia y mis amigos de toda la vida. La gente siempre me apoyó muchísimo y aprovecho cualquier oportunidad para ir allí. Además, Jávea es el lugar donde más descanso y desconecto de todo.

“El calendario es muy duro y no es casualidad que al final de año haya muchos tenistas lesionados”

Has fijado resiencia en Valencia pero ¿Cuánto tiempo puede estar un tenista sin pisar su casa?
Demasiados. Los tenistas profesionales viajamos entre 30 y 35 semanas al año y logramos estar en casa unos tres días sueltos de media al mes. Según mis cálculos, estoy como mucho mes y medio al año en casa, y puedo estar fácilmente un mes sin pisar mi casa.

Con 14 años te concedieron una beca y te fuiste a Cataluña. Tres años más tarde, volviste a tu tierra: ¿Es duro estar lejos de casa a esas edad?
Irte de casa tan joven es muy difícil porque todavía te estás haciendo como persona, y el hecho de no tener a tu gente alrededor es una dura prueba. Pero bueno, también es una buena experiencia que te hace madurar más deprisa.

¿Es cierto que te planteaste dejar el tenis cuando regresaste?
Tuve una mala época. Cuando regresé, me tomé un tiempo para descansar y recapacitar. Tenía 17 años y es una edad complicada porque cuando eres más joven ganas muchos partidos, pero a esa edad ya juegas con mayores y es difícil asimilar las derrotas. Pierdes partidos, te desmotivas, y si no tienes a gente que te apoye es una edad complicada.

¿Qué te hizo seguir?
El apoyo por parte de mis padres. No quería quedarme con la duda famosa de “y si hubiera podido…”.

Coincidiste con Ferrero en la Academia Equelite de Villena y después te fuiste al Club de Tenis de Denia, donde conociste a tu entrenador, Javier Piles, que sigue a tu lado…
Tanto Juan Carlos Ferrero como yo tenemos una relación muy personal con nuestros respectivos entrenadores. Llevo con Javier Piles desde los 16 años y David Andrés es mi preparador físico desde el 2003. Tiene que haber un vínculo personal para sentirse a gusto. No se trata de tener al mejor entrenador del mundo o al mejor fisio del planeta, sino de poder contar con personas que aparte de ser muy competentes, se involucren. La parte psicológica es muy importante y con ellos puedo hablar no sólo de tenis, sino de cosas más personales. Viajamos mucho y me da mucha tranquilidad estar rodeado de gente que busca lo mejor para mí.

¿Es cierto que tu entrenador llegó a castigarte encerrándote?
(risas). Si, cuando eres joven no tienes las mismas ganas para entrenar y hubo un día en que no quería entrenar a las 10 de la mañana. Entonces me encerró en el cuarto donde se guardan las pelotas y me dijo “no sales de aquí hasta que no acaben tus horas de trabajo”.

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Tu arma es tu espíritu de lucha, pero a veces se vuelve en tu contra…
Algunos partidos te pueden costar más mentalmente. No es que trabaje ese aspecto a diario, pero intento mejorarlo cada año.

¿Recurres a un psicólogo deportivo?
Algunos tenistas sí lo hacen, pero yo nunca. Es una buena opción, pero trabajo eso con mi entrenador, mi fisio y mi entorno.

¿No suena raro que un jugador en activo sea socio del Open 500 de Valencia?
Para nada, porque hay más socios, como por ejemplo Conchita Martínez o Juan Carlos Ferrero,  y la empresa que tiene la mayoría de las acciones es Octagon. Nosotros estamos un poco al margen porque somos jugadores, y actuamos más bien como cabeza visible del torneo. A la hora de tomar decisiones no influimos, ya me gustaría a mí…

“Barcelona y Real Madrid se llevan todo el dinero de las televisiones y eso impide que la liga sea competitiva”

¿Fue una imposición de la ATP que fuera pista rápida?
No, fue una circunstancia del calendario. En ese aspecto, el torneo ha mejorado: que sea pista rápida y un 500 lo engrandece mucho más, y más en las fechas que se disputa, porque es cuando los jugadores se juegan su presencia en el Master… Además el Ágora es un escenario diferente a cualquier otro, no tiene nada que ver a sus primeros años en el Club de Tenis Valencia. Poco a poco, el torneo se va consolidando más.

¿De donde viene el apodo de “Ferru”?
Viene de Barcelona, me lo puso un entrenador de la federación catalana de tenis, viene de “hierro”, haciendo un juego de palabras con mi apellido.

¿Tenías un ídolo?
No realmente, pero siempre me gustó ver jugar a André Agassi y a Sergi Bruguera, pues cuando ganó Roland Garros yo era pequeño y tanto él como Emilio Sánchez fueron los referentes de mi generación.

¿Cómo explicas que en el fútbol los jugadores busquen que el público les anime y que en el tenis se exija silencio?
El tenis es un deporte de mucha precisión, de mucha concentración… Sólo estás tú y la pista es más pequeña. Eso explica que el más mínimo ruido que escuches te pueda desconcentrar. El fútbol es otro tipo de deporte, con una presión que se reparte sobre varios jugadores.

¿Sigues el fútbol?
Si, lo sigo bastante. Me gusta el Valencia porque es el equipo de mi tierra, pero futbolísticamente también me atrae mucho el Barcelona. Crecí con el Dream Team de Cruyff, que lo ganaba todo, y ahora quiero que gane el Valencia siempre, pero me gusta el fútbol que hace el Barcelona.

¿Es posible que el Valencia vuelva a pelear con Barça y Real Madrid?
Es difícil, pero sobre por el tema del dinero, de cómo están repartidos los derechos audiovisuales. El Barcelona y el Madrid se llevan todo el dinero de las televisiones y eso hace que la liga no sea tan competitiva. Aún así, el Valencia ha hecho muy buenas campañas. Fue tercero varios años seguidos, estando mucho que todos los demás equipos, exceptuando los dos primeros.

¿Con qué futbolista te quedas?
Me gustó mucho Zidane, pero el que más diferencias marca es Messi, sin lugar a dudas.

¿Tienes otras aficiones?
Mi madre siempre me inculcó mucho lo de leer. Como tenemos muchas horas libres y muchos viajes, leo un poco de todo: novela histórica, autobiografías… depende de cada momento.

¿Crees que los éxitos deportivos ayudan a soportar mejor la crisis?
Más que ayudar, hacen que la gente se olvide un poco del mal momento que estamos pasando. Al final sólo es un deporte. Los políticos son los que tienen la misión de sacarnos de esta crisis.

¿Crees que estamos en buenas manos?
Haces preguntas muy jodidas (risas). Si te soy realmente sincero, esperemos que sí. Lo que pasa es que es una crisis global, aunque está claro que en España concentró mucho su economía en la construcción y ahí ha habido cosas que no se han hecho bien. No es que lo diga yo,  ellos mismos lo saben. Todos los políticos, no sólo los que están al poder, tienen que arrimar el hombro y salir de ésta apoyándose entre ellos, cosa que no han hecho hasta ahora.

Texto: Román Bellver (twitter: @Romanbellver)
Fotos: Xaume Olleros