Kosovo, el talento disgregado

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Un breve análisis de la historia reciente del balompié de la conflictiva región balcánica. ¿Cuál es el motivo del rechazo a su participación en las competiciones internacionales? ¿Qué lo diferencia, por ejemplo, de Gibraltar? ¿Cuál podría ser su potencial como una hipotética selección consolidada?

¿Qué hubiese ocurrido de no darse la desmembración de la antigua República Federal de Yugoslavia? A nivel social y político, esta pregunta evoca recuerdos crueles del peor episodio de violencia de la Vieja Europa desde la II Guerra Mundial, la considerada Tercera Guerra Balcánica. A nivel futbolístico, sin embargo, es imposible no otorgar un cariz romántico y hasta soñador a dicha conjetura. Quién no disfrutaría viendo jugar en el mismo equipo a Lazar Markovic, Stevan Jovetic, Luka Modric, Mario Mandzukic, Asmir Begovic, Edin Dzeko o Miralem Pjanic, entre muchos otros. Lo cierto es que para cualquier amante del buen fútbol, esta posibilidad es sinónimo de placer, de deleite, digna de los paladares más exigentes adictos al deporte rey.Los Balcanes, fueron, son y serán cuna de talento futbolístico. Desde el barrio de Maksimir en Zagreb, a los suburbios de Sarajevo, pasando por el parque Kalemegdan de Belgrado -retratado en diversas ocasiones por el cineasta Emir Kusturica en sus largometrajes-, los balones rebotaron en las paredes de los edificios aniquilados por el horror de la guerra y los conflictos étnicos. Entre esas calles se gestó el fútbol de barrio que durante los años 90 nos hizo disfrutar. Ese toque elegante de Prosinecki. El instinto matador de Pedja Mijatovic. Esa técnica espectacular de Dejan Savicevic en las filas del AC Milan. O los eternos Sinisa Mihajlovic y Dragan Stojkovic. Cómo olvidar su carácter, su orgullo, pero sobre todo, su ingenio sobre el césped.

Kosovo, un caso particular

El caso que nos ocupa a continuación nos acerca a una de las regiones más golpeadas por la guerra, Kosovo. Considerada por el propio pueblo serbio como la cuna de su cultura, las tensiones originadas por la multietnicidad y la difícil convivencia entre las confesiones allí existentes derivaron en dos enfrentamientos no muy alejados en el tiempo –la guerra comienza teóricamente en el año 1996 y se prolonga hasta casi el año 2000-, únicamente con la diferencia que supuso la entrada de la OTAN en el año 1999 para terminar con la limpieza étnica que estaban llevando a cabo tanto los independentistas albaneses como las fuerzas militares serbias. Los problemas no se detuvieron ahí, ya que la lucha de los albanokosovares por la secesión de su territorio con respecto a Serbia dio un paso adelante en el mes de febrero de 2008, cuando el primer ministro kosovar, Hashim Thaçi, declaró la independencia unilateral de la región.
Pero volvamos a la década de los 90. A consecuencia de las luchas existentes y ante la previsión de que no iba a haber un entendimiento a corto plazo, numerosos ciudadanos de origen kosovar se vieron obligados a pedir el estatus de refugiados en diversos países del norte y el centro de Europa. Los principales receptores fueron Alemania, las naciones escandinavas y, principalmente, Suiza.

Selecciones como Noruega o Suiza poseen una gran cantidad de talento kosovar en sus filas

El caso es que, hoy día, si hacemos un análisis de los integrantes de las selecciones de fútbol –tanto a nivel absoluto como en categorías inferiores- de países como Noruega o Suiza encontramos una gran cantidad de talento kosovar en sus filas. No todos ellos nacieron allí, sino que muchos nacieron en las barriadas de Prishtina, Mitrovica, Vushtrri o Gnjilane y siguieron a sus padres en la búsqueda de un futuro mejor. Es el caso del joven extremo del Bayern de Múnich, Xherdan Shaqiri, nacido en Gnjilane, o de Valon Behrami, nacido en la localidad de Mitrovica. Así, es inevitable hacerse la pregunta de: ¿qué hubiese pasado si estas generaciones hubiesen decidido esperar la llamada de una –hasta ahora- utópica selección de Kosovo aceptada en las competiciones internacionales por la FIFA y la UEFA?

Gibraltar, el último caso controvertido de adhesión a la UEFA
El 24 de mayo de 2013, la causa de Kosovo recibió un apoyo tan indirecto como inesperado. La UEFA decidió reconocer como miembro de pleno derecho a uno de los territorios británicos de ultramar, Gibraltar. Fruto de eternas disputas entre Londres y Madrid, la colonia inglesa consiguió gracias a la intervención del Tribunal de Arbitraje Deportivo que se le reconociese como el 54º integrante de la Unión de Asociaciones de Fútbol Europeas. La sorpresa fue mayúscula, pero el hecho es que la selección entrenada por Allen Bula desde el año 2011 podrá disputar su primer encuentro oficial cuando dé comienzo la fase de clasificación para la Eurocopa 2016, que se celebrará en Francia.

Lo cierto es que el conjunto gibraltareño tiene mucho en común con otros combinados tradicionalmente débiles como San Marino o las Islas Feroe. La gran mayoría de sus jugadores son amateurs, y los casos de aquellos que se dedican al fútbol profesional son verdaderamente reducidos. Por ejemplo, la selección de la diminuta república centroitálica tiene en Andy Selva a su principal referente. Con 37 años, el veterano ariete ha desarrollado la mayoría de su carrera en conjuntos de la Serie B como el Grosseto o el Hellas Verona, y ahora aporta los últimos coletazos de su experiencia en el S.S. Cosmos de su país natal. En el caso de Gibraltar, el único futbolista con un cierto caché en su plantilla es Liam Walker, un mediocentro zurdo de 25 años que, tras hacerse un nombre en la Tercera División andaluza y la Segunda B española decidió emprender la aventura inglesa. Ahora es uno de los hombres de rotación de Guy Whittingham en un Portsmouth que, tras sus años de gloria en la Premier, trata de volver a la senda del éxito a pesar de haber sido colista esta temporada en la League One.

Gibraltar podrá disputar su primer encuentro oficial en la fase de clasificación para la Eurocopa 2016

No obstante, y pese a su corta experiencia a nivel internacional, la selección gibraltareña tendrá una oportunidad que, de momento, Kosovo no podrá disfrutar. La decisión del TAS con respecto a la colonia británica tiene mucho que ver con la insistencia de la Asociación de Fútbol del Peñón en tomar parte en las mismas. Gibraltar presentó una solicitud de adhesión a la UEFA en el año 1997 que obligó al organismo presidido por Michel Platini a formalizar su admisión. La norma varió en el año 2001, cuando se implantó una regla por la cual sólo se integrarían aquellos estados reconocidos como tal por la ONU. Este es el bache que Kosovo y la Federación presidida por Fadil Vokrri –exfutbolista kosovar de los años 80 y que llegó a ser internacional por Yugoslavia- deben sortear. Un bache que los jugadores gibraltareños ya han dejado atrás, aunque parece poco probable que la UEFA permita un cruce España-Gibraltar. Tan improbable como un Kosovo-Serbia en caso de que se llegase a admitir a Prishtina como una federación más en el seno del fútbol europeo.

De Fadil Vokrri a Xherdan Shaqiri

La historia del fútbol kosovar tiene sus raíces en la figura de un mediapunta de exquisita visión de juego nacido el 23 de junio de 1960 en Podujevo, una de las localidades más próximas a la frontera con Serbia. Allí creció y aprendió a jugar al fútbol uno de los grandes jugadores de la Yugoslavia de los 80: Fadil Vokrri. Criado en la cantera del Llapi, Vokrri desembarcó en 1986 en el Partizán de Belgrado tras convertirse en la figura del KF Prishtina. Rápido de movimientos y dotado de un potente disparo, fue el abanderado de una buena generación de futbolistas kosovares como Edmond Rugova o Agim Cana. Posteriormente mostró su habilidad y su técnica en Francia –pasando por el Nîmes y, ya en la etapa final de su carrera, por Bourges y Montluçon- y en el Fenerbahçe, donde coincidió con Guus Hiddink. Hoy en día, puede que su alumno más aventajado sea el futbolista del Bayern de Múnich Xherdan Shaqiri. No sólo por calidad, sino también por capacidad de liderazgo.

No obstante, Shaqiri es una simple muestra del potencial futbolístico que ha nacido en la nación kosovar o es originario del mismo. También hablamos previamente de Behrami, pero no son, por supuesto, los únicos casos.  Imaginemos por un momento que todos estos jugadores pudiesen representar al pueblo de sus antepasados. Depararía un resultado muy interesante, como vemos en la alineación que se adjunta a continuación.

Analizando este once podemos ver cómo se podría conjuntar un equipo de un potencial relativamente importante, sobre todo en el frente de ataque. Nombres como el del contundente Lorik Cana (mediocentro de corte defensivo, pero también adaptable al eje de la zaga), Valon Berisha (virtuoso del balón surgido de la cantera del Viking noruego), el organizador Granit Xhaka (antigua perla de la cantera del Basilea suizo, junto con su compatriota Xherdan Shaqiri), el propio Xherdan (pesadilla de las defensas de la Bundesliga gracias a su potente tren inferior) o el correcaminos Valdet Rama (recuperado para una liga de primer nivel por Miroslav Djukic durante su etapa en el Real Valladolid).

Desde 2001 la normativa sólo admite a los estados reconocidos como tal por la ONU

No son los únicos, ya que el talento de origen kosovar se encuentra distribuido a lo largo y ancho del continente europeo: tras su paso por las categorías inferiores del Liverpool, Leicester y haciendo una breve parada en Suecia, Astrit Ajdarevic reimpulsa su carrera actualmente en el Standard de Lieja. Los hermanos Perparim y Mehmet Hetemaj ganan caché en el Calcio italiano, siendo titulares en el Chievo Verona y en la Reggina respectivamente, además de representar a Finlandia a nivel internacional. Desde el frío del país escandinavo también llegaron los hermanos Njazi y Shefki Kuqi, que apuran sus últimos años de carrera futbolística en el Atromitos y en el Hibernian escocés respectivamente.

Lo realmente interesante viene por atrás, en las categorías juveniles. Nombres como los de Veton Berisha (hermano de Valon y actualmente en el Viking noruego), Zymer Bytyqi (debutante en la Tippeligaen con apenas 15 años y adquirido recientemente por el Red Bull Salzburgo), Sinan Bytyqi (mediapunta internacional en las inferiores por Austria e integrante del plantel sub-18 del Manchester City), Kamer Qaka (mediapunta del Valerenga noruego) o Adnan Januzaj (extremo nacido en Bélgica y actualmente en el equipo sub-21 del Manchester United, tras formarse en la cantera del Anderlecht).

Evidentemente, la selección de fútbol de Kosovo aún parece estar lejos de tomar forma e integrarse en las competiciones internacionales, y sus posibilidades en comparación con otras potencias regionales como Bosnia, Croacia o Serbia son mucho menores, pero a buen seguro que su competitividad no dejaría indiferente a nadie.

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Texto: Pablo Varela (twitter: @varela_pv)
Fotos: Cordon Press