MICHU: “El coaching me ayudó a seguir creyendo en mis posibilidades”

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Michu debutó en Primera división la temporada pasada y ahora lucha con Van Persie y Luis Suárez por ser el máximo goleador de la Premier. Los directores deportivos españoles no fueron tan rápidos como su progresión y lo dejaron escapar al Swansea por 2,5 millones de euros. Seguro que muchos todavía se estarán tirando de los pelos.

¿Cómo describirías al Swansea?
Es un club superfamiliar y muy humilde. Eso hace que sea muy fácil adaptarse aquí. Normalmente, cuando un futbolista se va fuera de su país necesita un tiempo de adaptación, pero a mí no me costó aclimatarme porque me trataron como en casa. Hace cuatro años estaban en lo equivalente a la segunda B española y ahora compiten con los grandes. Todos los jugadores reman en la misma dirección, y así es todo más fácil. Hace cuatro años estaban en lo que sería en España la segunda B y ahora compiten con los grandes. Hemos conseguido empatar ante el Manchester United, ganar en el campo del Arsenal y eliminar al Chelsea en semifinales de la Copa de la Liga.

Es inevitable preguntarte de donde viene el gesto de tus celebraciones…
Es un gesto de rabia porque cuando las cosas van mal la gente se suele burlar. Todo viene a raíz del año 2011, cuando jugando con el Celta fallé el penalti decisivo contra el Granada en el playoff de ascenso a primera. Al año siguiente, volví a Granada, esta vez con el Rayo, y parte del público se rió de mí durante el calentamiento cantando “Michú, tira el penalti”. Acabé marcando un gol en ese partido y me llevé la mano al oído mirando a la grada. Ahora lo sigo haciendo porque me identifico con los aficionados que van al campo a animar, es como si estuviera cantando el gol con ellos.

¿Como te influye el ambiente de los estadios en Inglaterra?
Aquí los campos están siempre llenos y eso da gusto. Es una gran sensación, incluso cuando juegas fuera de casa. En el estadio del Arsenal si el equipo visitante lo hace bien sales aplaudido. Me llama mucho la atención también el respeto que hay entre las aficiones. También a nivel de organización. Los días y horarios de todos los partidos están fijados desde el inicio de temporada. Eso facilita mucho el desplazamiento de los aficionados fuera de casa.

¿Por qué te decantaste por la oferta del Swansea?
Porque fue el club que mostró más interés en contratarme. El Swansea pujó fuerte y apostó de verdad por mí. También influyó mucho en mi decisión la posibilidad de trabajar con Michael Laudrup.

Siempre has sido muy luchador, pero ¿tuviste que adaptar tu juego?
Es un fútbol mucho más físico que el español. Acabo los partidos un poco más cansado que en España, pero no hice ningún trabajo específico de adaptación. El mister estuvo en España y hace los mismos entrenamientos aquí en Inglaterra.

¿Como es Laudrup?
Trabaja mucho el control y pase. Lo que más resaltaría de él es que da mucha libertad al futbolista. Después también exige responsabilidad dentro del terreno de juego, como todos, pero te lo pone muy fácil con los vídeos.

En España solías estudiar a los porteros y defensas rivales: ¿Percibes diferencias en Inglaterra?
No hay diferencias notables porque hay muchos jugadores extranjeros. En casa trato de estudiar al rival. Estoy atento a pequeños detalles que pueden ayudarme a marcar un gol, como que una pierna del rival es mucho menos buena que la otra, o que un portero se suele tirar más hacía un lado en los penaltis… Pero la verdad es que me suelo fijar más en los jugadores ofensivos para seguir aprendiendo.

¿Te fijas en algún delantero en especial?
Me fijo en muchos y veo bastante la Liga española, pero la gran referencia del momento es Robin Van Persie. Luis Suárez también me gusta mucho, y en España evidentemente me fijo en Falcao, Messi y Cristiano, aunque es difícil repetir lo que hacen en el campo.

¿Quién era tu ídolo?
Zinedine Zidane. Lo que hacía en el campo era muy difícil por su estatura. Era una futbolista de una elasticidad tremenda. El gesto técnico de su famosa volea en la final de la Champions me parece irrepetible.

“Fue mi primera oferta para jugar en Primera, pero soy oviedista y no hubiera sido feliz jugando en el Sporting”

¿Qué consejo le darías a un futbolista?
Que confíe en sí mismo. Que los sueños pueden hacerse realidad. A mí me ha pasado. En el fútbol las cosas cambian muy rápido, puedes estar abajo y a los dos días arriba. El mejor consejo es que nadie tire la toalla porque si una persona tiene cualidades, tarde o temprano salen a la luz.

De hecho recurriste al coaching cuando estabas en el Celta…
Tuve la oportunidad de descubrir el coaching por medio de Eusebio Sacristán. Estaba pasándolo mal porque jugaba poco y se acababa mi contrato. En esos momentos fue muy importante el trabajo de coaching que hice con Juan Carlos Campillo. El coaching me ayudó a seguir creyendo en mis posibilidades cuando las cosas no me salían bien.

¿En aquellos momentos te arrepentiste de haber rechazado la oferta del Sporting en los meses anteriores?
Era una buena oportunidad porque nunca había jugado en Primera y suponía regresar a Asturias. Existía un acuerdo entre los dos clubs pero no hubiera sido feliz jugando en el Sporting. Soy oviedista y me resultaba demasiado difícil irme al máximo rival. Decidí seguir en el Celta, confiando en que me llegaría otra oportunidad de jugar en Primera.

¿Irse al Sporting supone una traición a la hinchada del Oviedo?
Más que traicionar a la hinchada, habría sido traicionarme a mí mismo. Sinceramente no tengo nada en contra de la gente que juego en los dos equipos. Ricardo Bango o Iván Iglesias lo hicieron, por ejemplo. Cada uno hace lo que quiere con su carrera futbolística.

¿No te habrías arrepentido en caso de no tener la oportunidad de jugar en Primera?
A eso no te puedo contestar, porque no sucedió (risas).

Al final sí jugaste en Primera, con el Rayo, de la mano de Sandoval…
Sandoval fue un padre futbolístico para mí. Me transmitió confianza tanto de cara a gol como en mi rendimiento. Era mi primer año en la máxima categoría y jugué 36 partidos de 38, sólo me perdí dos encuentros por sanción. Incluso disputé prácticamente la totalidad de los minutos. Tuve la fortuna de marcar 15 goles y de salvar la categoría. Fue un gran año tanto para mí como para todos mis compañeros.

Ahora Sandoval entrena al Sporting: ¿Tienes el corazón dividido?
(risas). Que va, no le deseo el mal ni al enemigo. Ojalá el Sporting y el Oviedo se enfrenten jugando la Champions algún día. Por eso a Sandoval le deseo lo mejor del mundo.

¿Sigues al Oviedo desde la distancia?
Por supuesto. Parece que este año pinta muy bien para subir a Segunda. El Oviedo siempre ha tenido mucho apoyo social, la gente se volcó en la ampliación de capital y la completó Carlos Slim, a quien le estamos muy agradecidos. El Oviedo está en una categoría que no se merece y tiene que ascender por afición y por ciudad. Pero el domingo tiene que entrar la pelota, nadie te va a regalar un ascenso.

¿Qué sueño te gustaría cumplir antes de acabar tu carrera?
Jugar con la Selección, aunque sé que es muy difícil entrar en un grupo que es doble campeón de Europa y del Mundo. En mi posición hay futbolistas de un altísimo nivel, pero a base de trabajo todo es posible.

Texto: Julia Blanco
Fotos: Cordon Press