PSICOLOGÍA: Interpretar el éxito y el fracaso

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El fútbol es muy dado a reacciones desproporcionadas, a pasar de la euforia al fatalismo casi en un abrir y cerrar de ojos. No suele haber equilibrio ni moderación en los análisis ni en los estados de ánimo.

Brasil llegó a la Copa Confederaciones en un mar de dudas y con su seleccionador bastante cuestionado. Tras una excelente Copa ha pasado a ser considerado como uno de los equipos favoritos al título en el próximo mundial de selecciones. El papel de Brasil en la competición se valora como éxito rotundo. En cambio, sobre la Roja se habló mucho de decepción. Pese a su fabulosa trayectoria en los últimos años, ganándolo todo, poco faltó para que algunos utilizaran la palabra fracaso.

La evaluación nunca puede estar guiada por las emociones. La evaluación debe estar referida a la tarea de forma que las conclusiones ayuden a mejorarla, prescribiendo los ajustes que haya que introducir. La evaluación debe ser lógica y racional, apoyada en hechos. No puede estar guiada solo por las emociones, pues las conclusiones serán muy diferentes según sean desde la frustración tras la derrota o desde la alegría tras la victoria.

“La evaluación nunca puede estar guiada por las emociones”

En la tarea se puede diferenciar el qué y el cómo, qué hacer y cómo hacerlo. En el qué se incluyen aspectos técnico-tácticos mientras que en el cómo encontramos aspectos físicos, emocionales y psicológicos.

Todos observamos que España no pudo imponer ante Brasil  su estilo de juego. La Roja perdía el balón con suma facilidad debido a la excelente presión defensiva ejercida por el rival, generó pocas ocasiones de gol mientras que Brasil llegó con mucho peligro al contraataque y la banda derecha se mostró especialmente vulnerable. Respecto al cómo, España fue superada por la intensidad o agresividad de Brasil, que jugaba ante su afición en el mismísimo Maracaná. ¿Tuvo mayor motivación, llegó menos cansado a la final? ¿España acusó más la fatiga tras un partido de semifinal con prórroga incluida y un día menos de recuperación?

También se debe diferenciar la tarea colectiva de la individual. No solo hay que analizar el trabajo del equipo sino de cada uno de los futbolistas. ¿Cada jugador cumplió con las tareas encomendadas, mantuvo su nivel de juego habitual?

“Desde la tarea no existe el éxito ni el fracaso”

La evaluación referida a la tarea siempre abre vías para mejorar. Valdano acuñó aquello de “derrota útil”. Seguro que Vicente Del Bosque, poco dado a los extremismos, hará junto a sus colaboradores un análisis exhaustivo del comportamiento individual y colectivo en el partido final de la Copa Confederaciones. Este análisis va a explicar algunos cambios que apreciaremos en los próximos partidos de la Roja.

Desde la tarea no existe el éxito ni el fracaso. El éxito simplemente es un trabajo bien hecho, mientras que el fracaso solo es un trabajo que hay que mejorar. Tomar la tarea como referencia del análisis o la evaluación ofrece equilibrio y habilita para vivir serenamente en un contexto un tanto bipolar como el fútbol.

Las derrotas no tienden a ser explicadas sino respondidas o contestadas desde los estados de ánimo que llegan a convertirse en estados de  opinión. Muchas veces se recurre a explicaciones ambiguas o huecas como “poca actitud”, “ansiedad”, “falta de concentración”… Otras veces se intentan justificar desde factores externos al juego, como las decisiones arbitrales, la humedad, el estado del terreno de juego… Incluso se llega a pensar en “dinámicas” negativas de resultados. Es cierto que el entrenador no puede hacer en público, en rueda de prensa, un análisis referido a la tarea, entrando en detalles que dejarían mal al equipo o a algún futbolista. Sin duda, debe quedarse en el vestuario. Pero el entrenador debe mostrarse siempre comedido, satisfecho ante un trabajo correcto y sereno cuando ha sido un trabajo mejorable.

“Las grandes decisiones pueden ser más traumáticas que terapéuticas”

Es bastante habitual que una derrota clara vaya acompañada de muchos cambios en el partido siguiente. El entrenador revoluciona el once titular de un partido a otro. El director deportivo revoluciona la confección de la plantilla al finalizar la temporada con muchas salidas y entradas de futbolistas. Muchas veces la derrota se acompaña de grandes decisiones que llegan a ser más traumáticas que terapéuticas. Son decisiones más pensadas de cara a la galería u opinión pública que atendiendo al bien del equipo.

En cambio, desde el análisis de la tarea solo pequeños ajustes son suficientes para optimizar el trabajo del equipo. Pequeños ajustes traen grandes efectos. Esta es la filosofía desde el análisis de la tarea. Vicente Del Bosque es un exponente de esta forma de proceder. De ahí su equilibrio como líder que también proyecta sobre sus futbolistas. Que nadie espere grandes revoluciones en la Roja de cara al futuro. Pero seguro que la derrota en la final de la Copa Confederaciones va a servir para que la selección española siga creciendo como equipo tanto en su juego como en lo motivacional. Se abren nuevos retos, aprender a resolver sobre el terreno de juego los problemas que cualquier equipo pueda plantear como lo hizo Brasil, seguir defendiendo un estilo de juego cada vez más estudiado por los oponentes, alargar la vida de un equipo de leyenda, seguir siendo los mejores…

“Pequeños ajustes traen grandes efectos”

El éxito o el fracaso solo existen en los ojos de quienes quieren verlo así, desde la disyuntiva maniquea bueno-malo, éxito fracaso. ¿Qué se ha hecho bien y por tanto debe mantenerse?  ¿Qué es mejorable y debe ser corregido? Estas son la cuestiones, no otras. Lo demás forma parte de un circo en torno al cual giran infinidad de intereses, con los que hay que saber convivir. Los profesionales deben evitar caer en la tentación de las emociones que se mueven en torno a su trabajo para que sus decisiones sean efectivas y puedan vivir de forma estable en un entorno completamente inestable.

Texto: José Carrascosa, psicólogo del deporte (twitter: @sabercompetir)