PSICOLOGÍA: Psicópatas del gol. Perfil emocional del goleador

1314

 

Ser un auténtico “depredador” del área que intimide a los defensas no es solo una cuestión de calidad o talento futbolístico, de “tener gol”. Se necesita disponer de una personalidad equilibrada y arrolladora. No me refiero a ser un provocador, que atente contra el juego limpio, sino a ser capaz de intimidar a los rivales desde el esfuerzo y el trabajo bien hecho, basándose en una mentalidad (competencias emocionales) que ponga al rival en permanente dificultad.

Coincidí con Diego Costa en mi trabajo con la plantilla del Real Valladolid y su evolución es muy meritoria. Su potencial futbolístico ya lo tenía, pero ha sabido mejorar en su manera de vivir el partido, de competir, lo que le ha llevado a convertirse en uno de los mejores delanteros actuales. Simeone está sacando a relucir y canalizando a la vez su carácter, conviertiéndole en un delantero diferente.

Álvaro Negredo es posiblemente el delantero español que más y mejor ha sabido evolucionar. Su progresión ha sido constante a lo largo de toda su trayectoria profesional. Su llegada a la Premier le ha ayudado a seguir creciendo y le ha situado entre los mejores delanteros de las grandes ligas. Coincidí con él en mi trabajo como psicólogo del Sevilla FC y considero que es un buen ejemplo de muchos de los valores y competencias emocionales que hacen mejor al buen delantero centro.

El talento por sí sólo es insuficiente. Es necesario entrenar la personalidad del delantero centro. Los niños no nacen teniendo gol o siendo depredadores del área. No existe el delantero perfecto, pero podemos identificar las competencias emocionales imprescindibles:

ESFUERZO
Solo se mejora desde el esfuerzo. Exigirse el máximo esfuerzo tolerando la fatiga, mejora la condición física, desarrolla el carácter y hace mejor al futbolista. El delantero tiende a regular su esfuerzo y a no desgastarse en el trabajo defensivo. Es una creencia equivocada que le resta valor como futbolista. Las mayores satisfacciones suelen ir precedidas de los mayores esfuerzos. Luis Suárez es uno de los delanteros más en forma del momento y en su haber están su esfuerzo, insistencia y disputa incansable con los defensas rivales. Diego Costa no se esconde en ningún partido, siempre trata de darlo todo, nunca  regala el partido al rival.

TRABAJO COLECTIVO
El trabajo del delantero es una parte dentro de un trabajo colectivo, por lo que ha de tener un elevado espíritu de cooperación. Es quien inicia el trabajo defensivo del equipo, y quien finaliza el juego de ataque. Su función no solo es la de hacer goles, sino también de asistir a sus compañeros. El delantero centro es un especialista, como cada uno de sus compañeros, dentro de un trabajo colectivo. Diego Costa es una pieza más del engranaje colectivo, de la máquina de competir casi perfecta que es el Atlético de Madrid. Su disciplina táctica y trabajo al servicio del equipo le hacen mejor futbolista.

AUTOCONFIANZA
El delantero centro vive rodeado de contrarios. En el duelo con los defensas rivales ha de sentirse capaz de trabajar más y mejor que ellos, de imponerles su trabajo, de generarles dudas y llevarles al error. Eso solo es posible trabajando desde el atrevimiento, la determinación, el empuje… y la autoconfianza. Radamel Falcao se busca la vida como nadie entre los defensas rivales, vive infiltrado en las trincheras del enemigo. Intimida y contagia ese espíritu a sus compañeros. Karim Benzema es el delantero centro que más ha crecido en su autoconfianza. Zinedine Zidane ejerce sobre él una tutoría deportiva y personal que le está ayudando a crecer en su confianza. Ancelotti parece entenderlo mucho mejor que Mourinho, algo decisivo para lograr el mejor rendimiento de un futbolista “diferente”. Leo Messi sabe que es el mejor del mundo, su autoconfianza es máxima, lo que le permite echarse el equipo a la espalda y tirar de él para decidir el partido, sobretodo en los partidos importantes. Lo mismo sucede con Cristiano Ronaldo, su autoconfizanza está blindada y nada parece poder debilitarla.

ENTENDER EL ERROR / TOLERAR LA FRUSTRACIÓN
El trabajo del delantero centro está muy expuesto ante la grada. Sus aciertos y errores nuncan pasan desapercibidos. Sus aciertos y errores son sobrevalorados. ¿Quién no se equivoca? No entender ni tolerar la posibilidad del error hace más vulnerable, más inseguro y multiplica los errores o fallos. Asumir la posibilidad de errar alguna ocasión clara como algo inherente al trabajo del delantero potencia el atrevimiento. Negredo, en el Sánchez Pizjuán, y Benzema, en el Bernabeu, han tenido que escuchar la discrepancia puntual de la grada hacia ellos sin que hiciera mella en su trabajo. En el partido siguiente son capaces de anotar un hat-trick. Saben que todas sus acciones no se van a convertir en gol y saben convivir con ello, forma parte de su trabajo.
El buen delantero centro relativiza el error. No meter gol no quiere decir que haya definido mal. A veces es mérito del portero rival. De igual forma, una o dos acciones, por muy llamativas que sean, no pueden distorsionar el trabajo de todo un partido. Negredo es una persona tranquila que sabe alejarse o tomar distancia de lo sucedido en el partido para analizar su propio trabajo de forma serena y positiva.

CONVIVIR CON EL GOL
El gol no se busca, se gestiona. Cuando el gol se busca desesperadamente, casi de forma obsesiva, resulta difícil encontrarlo. En cambio, el gol llega desde la máxima concentración, la tranquilidad, la confianza y la correcta gestión del juego. Dicen que el gol es cuestión de rachas. No estoy de acuerdo. El gol acompaña a los estados de ánimo. Un gol trae más goles porque libera de la responsabilidad y obligación de hacerlo, mientras que un fallo puede traer más fallos cuando aumenta la obligación y la responsabilidad de hacer gol. Costa, Luis Suárez, Negredo, Benzema o Falcao tienen una relación de amistad con el gol, no lo ansían, simplemente lo tienen, lo expresan, lo hacen, lo gestionan, saben convivir en armonía con él.

DEFINIR, SIN SENTIR NI PENSAR
La cercanía del gol suele sensibilizar a la mayoría de jugadores, metiéndoles cierto vértigo que les lleva a precipitarse o dudar. Solo unos pocos, los grandes goleadores, no sienten nada en la definición, se muestran inteligentes, ven y hacen, leen y resuelven con la misma concentración, tranquilidad y confianza que lo hacen alejados del área. Son auténticos “psicópatas” del gol, pues definen como una máquina, sin sentimientos, sin dudar, y al instante. A Suárez, Messi, Benzema, Falcao no les tiembla el pulso ante la posibilidad del gol. Lo ven y lo hacen. Son máquinas de hacer goles. Luego lo disfrutan y lo celebran, pero definen estando muy concentrados y serenos. Esta característica de psicópata del gol identifica a los grandes goleadores de la historia del fútbol, independientemente de su mayor o menor calidad técnica, como Pelé, Di Stéfano, Torpedo Muller, Hugo Sánchez, Kempes, Van Nistelrooy…

ACEPTAR LAS CRÍTICAS
El delantero centro siempre está en boca de sus propios aficionados y medios de comunicación, unas veces para valorar y ensalzar su rendimiento otras para cuestionarlo o criticarlo. El goleador debe asistir impasible a la opinión de los demás, independizarse de ella, tener criterio. Suelen ser opiniones no expertas ante un trabajo que se desarrolla en un “escaparate”, expuesto ante miles de aficionados o espectadores. Las opiniones ajenas son respetables aunque no tienen por qué ser compartidas. El futbolista debe atender y considerar solo la opinión de sus técnicos. Cualquier delantero centro ha vivido momentos puntuales de desencuentro con sus aficionados: Benzema en el Bernabeu y en Francia, Luis Suárez en Anfield, Negredo en el Sánchez Pizjuán. Son críticas que no les dejan huella, más bien mueven su amor propio y les estimula.

AGRESIVIDAD
El buen delantero centro requiere de agresividad positiva. Ha de ser un tipo “caliente”, que vive con intensidad el duelo con los rivales, que active la adrenalina y testosterona necesarias para competir. El carácter rebelde acompaña dentro del terreno de juego. Zlatan Ibrahimovic, Mario Balotelli o Luis Suarez responden al perfil de “bad boys” por su carácter displicente, bronco y belicoso. Mourinho cuenta una anécdota muy gráfica sobre Balotelli. Habiendo sido amonestado y no disponiendo de otro delantero, Mou dedicó a Balotelli casi todos los minutos de su charla del descanso para que se controlase y evitase la segunda amarilla. Pero en la primera acción tras el descanso fue expulsado. Si ese tipo de futbolistas no tuvieran ese carácter fuerte y agresivo, posiblemente no serían los que conocemos sobre el terreno de juego. Sería mucho pedirles que fuera del terreno de juego fueran un ejemplo de equilibrio y autocontrol personal. No obstante supone un reto en la etapa de formación enseñar autocontrol emocional a chicos del perfil de bad boys, de conducta disruptiva.

GENEROSIDAD
El éxito de un delantero siempre guarda una relación directa con el trabajo colectivo. El goleador personaliza el éxito de todo un equipo. Que obtenga mayor reconocimiento público e incluso económico, dado que el gol se paga bien, no puede llevarle a un egoísmo absurdo. Debe ser generoso con los compañeros porque en realidad su brillo lo debe en gran medida al trabajo de sus compañeros. Raúl González es uno de los delanteros que mejor representa los valores de solidaridad y generosidad para con el equipo.

HUMILDAD
Nunca se puede perder la perspectiva de los propios orígenes, de dónde se viene y cómo se ha llegado al momento presente. La humildad es necesaria para mantenerse en una actitud de mejora permanente. Negredo, procedente del Barrio de Vallecas y educado en el seno de una familia trabajadora, es una persona orgullosa y comprometida con sus raíces.
La humildad también ayuda a respetar al rival y a los compañeros, hace que no te confíes ante un rival inferior ni pongas difícil la convivencia dentro del equipo. La humildad ayuda a relativizar lo que los demás entienden por éxito y fracaso: el éxito solo es un trabajo bien hecho, mientras que el fracaso es un trabajo que hay que mejorar. La humildad ayuda a digerir el éxito y a no distorsionar la realidad. Una trayectoria profesional tan dilatada en el tiempo como la de Raúl González no se puede explicar sin el valor de la humildad,. Siempre ha respetado a cualquier rival y ha mantenido la mente abierta para aprender y mejorar.

LIDERAZGO
El delantero centro está llamado a ser uno de los líderes en la tarea, sobre el terreno de juego. Por su demarcación y por su capacidad de intimidación hacia el rival, el delantero tira de su equipo, éste le busca y agradece encontrarlo. No es necesario que lidere el vestuario, pero debe ejercer un liderazgo desde la tarea, siendo una referencia importante para los compañeros sobre el terreno de juego. El liderazgo desde la tarea da mayor relevancia al delantero centro, como le sucede a Leo Messi, Luis Suárez o Raúl González.

NUEVOS RETOS
Escalar hacia la élite, situarse entre los mejores, exige trabajar duro cada día. Una vez logrado un reto hay que plantearse otro nuevo y así sucesivamente. Conformarse o acomodarse equivale a dejar de mejorar y crecer. Negredo es quizás el mejor ejemplo de progresión, formado en las categorías inferiores del Madrid, su paso por Rayo Vallecano, Almería, Sevilla, y ahora City, ha ido elevando progresivamente en él el listón de la exigencia y de la dificultad. No se ha conformado ni acomodado, ha querido más, ha buscado nuevos retos, lo que le ha ayudado mucho en su desarrollo profesional.

AUTONOMÍA EMOCIONAL
El delantero centro “matador” debe ser una persona autónoma a nivel emocional, que disponga de la llave de su propio equilibrio y no se deje zarandear por las circunstancias. Cualquier acontecimiento favorable o desfavorable lo vive con relativa tranquilidad y equilibrio, sin sobresaltos, ni euforia ni angustia, sin perder la cabeza. Llega a entender y disfrutar del “glamour” que acompaña al delantero goleador, sin darle más importancia. Raúl siempre ha estado en el centro de multitud de debates, sabiendo permanecer al margen y convivir con ello sin prestarle apenas atención

A modo de conclusión, el delantero centro no nace siéndolo, sino que va aprendiendo a serlo progresivamente. Cada día se forma y educa, no sólo en el aspecto técnico-táctico, sino también en cuanto a valores y competencias emocionales que ayudan al rendimiento óptimo.
Esperamos que esta reflexión sirva para que muchos niños, padres y entrenadores se conciencien de la importancia de enseñar y aprender competencias emocionales, más allá de lo meramente futbolístico, que hacen mejores en lo futbolístico y en lo personal.

Texto: José Carrascosa, psicólogo del deporte (www.sabercompetir.com)
Fotos: Offside