Valencia CF: ¿A Salvo con Amadeo?

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La oferta de Peter Lim para comprar el Valencia ha puesto de manifiesto que ni Bankia ni la Generalitat Valenciana confían en el actual presidente del club de Mestalla. Pero Amadeo Salvo pretende que la afición se rebele y le apoye. ¿Debe seguirle la corriente la afición valencianista? Qué legitimidad tiene el máximo dirigente del Valencia?

Texto: Román Bellver (twitter: @Romanbellver)

La afición del Valencia, desesperada por la situación de su amado equipo, es presa fácil para la demagogia y las promesas populistas. Amadeo Salvo pareció entenderlo nada más llegar y, tras filtrar nombres de delanteros de primer nivel como Fred, Chicharito o Giroud, acabó fichando a Postiga y Pabón. También escenificó, dejando volar la imaginación de la afición, un casual encuentro con Rafa Benítez en Londres, cuando el motivo de dicha estancia era bien distinto. El máximo mandatario valencianista, cuyo proyecto se basa en una supuesta apuesta por la cantera, intentó sin éxito vender a Fede Cartabia al Arsenal.

La venta del Valencia no escapa a las desconcertantes contradicciones entre sus palabras y sus actos. Tras declararse en repetidas ocasiones como opositor a esa eventualidad, Amadeo Salvo irrumpió en los prolegómenos de un Valencia-Real Madrid anunciando que tenía comprador para el club. Tal Doctor Jekyll y Mister Hyde, Amadeo Salvo había estado buscando un comprador para el Valencia mientras presentaba un utópico proyecto en el que la Fundación formaba jugadores tanto para llenar las arcas del club como para jugar en el primer equipo. Al fín y al cabo, no resulta tan extraño viniendo de un presidente capaz de presentar un nuevo proyecto de futuro estadio sin cubierta completa y calificarlo como “uno de los mejores del mundo”.

Con estos antecedentes, parece lógico que su presencia en la oferta de Peter Lim no inspire confianza ni en Bankia ni en el Gobierno Valenciano. Y menos aún si se trata de convertir a un agente de futbolistas, Jorge Mendes, en director deportivo encubierto. Hasta se filtró el nombre de Falcao, cuando el intermediario portugués también fue quien colocó a Postiga y Pabón, dos innegables fiascos. Y si es cierto que el intermediario permitió que el Atlético de Madrid disfrutara de Falcao durante dos temporadas, fue a cambio de cargar al equipo colchonero con adquisiciones mediocres y ruinosas como Rubén Micael, Zé Castro, Silvio o Pizzi. Si Deportivo y Zaragoza, ambos en Segunda, aún andan con resaca tras pagarle la fiesta a Jorge Mendes, resulta difícil que el Valencia no acabe en coma etílico tras darle barra libre. En este contexto, no hay motivo para que la oferta de Peter Lim tenga más legitimidad que las demás.

Pero el afán de poder de Amadeo Salvo no tiene límites. Ahora pretende poner a la afición de su lado asustándola con un posible regreso de Manolo Llorente. La misma estrategia que utilizó éste último con el “coco Dalport”. Distintos perros, pero con el mismo collar, desde hace veinte años, jugando a quien es el menos malo. Probablemente la afición valencianista ya no esté para más actos de fe. Lleva dos décadas sufriendo engaños. Por eso es poco probable que se produzca una movilización a favor de ningún ofertante. Quizá los valencianistas sólo pidan que ningún directivo de la era post-Tuzón vuelva a ocupar un cargo en el Valencia Club de Fútbol.